Comisión y Parlamento Europeo, con ideas distintas sobre el Cuerpo Europeo de Solidaridad

Comisión y Parlamento Europeo, con ideas distintas sobre el Cuerpo Europeo de Solidaridad

“En las últimas décadas, nuestra sociedad no ha invertido lo suficiente en facultar a los jóvenes europeos para que participen de forma efectiva en actividades solidarias, bien como voluntarios o a través de actividades profesionales”

Esta declaración aparece en la propuesta de la Comisión Europea de Reglamento del Cuerpo Europeo de Solidaridad. Y añaden “El Cuerpo Europeo de Solidaridad irá más lejos que el Servicio Voluntario Europeo, apoyando una gama más amplia de actividades y aportando simplificaciones administrativas, preservará y mejorará el marco cualitativo (formación, seguros, tutoría y apoyo lingüístico, dimensión de aprendizaje para los jóvenes participantes) desarrollado en el marco del Servicio Voluntario Europeo”.

Así, es intención en la propuesta de la Comision que la gestión de las principales acciones del Cuerpo Europeo de Solidaridad se confíe a las agencias nacionales responsables del programa Erasmus+. El objetivo es utilizar, tanto como sea posible, las disposiciones existentes para Erasmus+ y simplificar y reducir la carga administrativa sobre las personas y organizaciones participantes. Se generalizará la utilización de subvenciones en forma de cantidades fijas y a tanto alzado, o de subvenciones basadas en costes unitarios.

Frente a esta propuesta, la Comisión de Cultura y Educación del Parlamento Europeo acaba de presentar su proyecto de informe con significativas enmiendas.

De entrada, la Comisión parlamentaria pide cambiar el nombre del CES por el de Iniciativa Europea de Solidaridad y retira las alusiones a las ‘prácticas’ y ‘empleo’, una de las novedades que más inquietaron en la propuesta de Reglamento de la Comisión Europea.

La anulación de la vía de empleo del programa pretende garantizar el éxito del Cuerpo Europeo de Solidaridad, evitar la pérdida de calidad de los puestos de trabajo y reforzar el valor del voluntariado en su conjunto. Sitúa por tanto en primer plano la ciudadanía y el sentido de solidaridad del programa, al tiempo que alerta sobre los riesgos de integrar voluntariado y empleo en un mismo programa.

“Con gran probabilidad, señala la exposición de motivos, un joven comprometido dará preferencia a una oferta remunerada frente a una no remunerada. El voluntariado pasaría automáticamente a ser una actividad secundaria a pesar de ser el núcleo del ámbito de la solidaridad. El sello de calidad del Servicio Voluntario Europeo no puede ponerse en peligro bajo ninguna circunstancia”.

También podemos leer en el proyecto de informe que la Iniciativa Europea de Solidaridad debe basarse en los puntos fuertes y las sinergias de los programas existentes, en particular, del Servicio Voluntario Europeo. Debe garantizarse la complementariedad entre los programas nacionales de solidaridad y los programas de movilidad para los jóvenes y la Iniciativa Europea de Solidaridad, aprovechando las buenas prácticas cuando proceda.

Interesante es la alusión a que las políticas de la juventud siguen una lógica diferente a las políticas de empleo, por lo que no es recomendable mezclar las estructuras de ejecución nacionales en este campo.

Pide además centrarse en jóvenes con menos oportunidades, a los que no se llega con portales on line,  y concede gran importancia a la preparación, orientación e información antes de la movilidad. Se reconoce con todo ello el importante papel de la sociedad civil (u organizaciones intermediarias, como lo llaman en el informe) en la aplicación de este mecanismo de apoyo, asi como en las medidas de vigilancia y control de calidad.

Debe garantizarse la integración de todos los países asociados actualmente al Servicio Voluntario Europeo en la Iniciativa Europea de Solidaridad hasta 2020, y apela a tener en cuenta los cambios en el Servicio Voluntario Europeo que se derivan de las nuevas actividades de voluntariado respaldadas por la Iniciativa Europea de Solidaridad.

Para cumplir sus ambiciosos objetivos, “solo con nuevos medios financieros adecuados se puede emancipar este programa del programa anterior y convertirse en el emblema de la política europea de juventud”.

De todo lo expuesto podemos concluir que al CES, ó a la IES, le queda aún un largo camino político y jurídico por recorrer. Lo seguimos con atención.

Proyecto de Informe

Por otra parte, las tres instituciones comunitarias, Consejo, Parlamento y Comisión, se han comprometido a ponerse de acuerdo cada año sobre un número de propuestas sobre las cuales quieren centrar sus esfuerzos y lograr avances sustanciales.  Son las llamadas ‘propuestas prioritarias’ que se incluyen en una Declaración conjunta sobre las prioridades legislativas de la UE. (Aquí puedes leer las correspondientes a 2107)

El Cuerpo Europeo de Solidaridad encabeza las propuestas legislativas para 2017.

El Consejo de la UE acordaba ayer, 20 de noviembre, una orientación general sobre el CES. Podemos leerla en este enlace:

Orientación general del Consejo sobre el CES
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